viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Quién reconoció por primera vez el valor literario de la prosa de Ciro Alegría?


Cuentan que en sus “años mozos”, el joven Alegría no contaba con los dotes necesarios para plasmar esos versos que hoy engalanan a muchas personas, sino que por el contrario, la perfección de sus versos constituyeron todo un proceso:Se dice que cuando César Vallejo viajó a Lima y posteriormente a París, Antenor Orrego, quien le había guiado anteriormente en sus primeras poesías: Los heraldos negros y Trilce; se había dedicado voluntariamente a guiar nuevamente a otros literatos de la época, llegando hasta sus manos el joven Ciro Alegría. Aquí es necesario recordar, que en esa época Ciro Alegría escribía sobre todo poesías y uno que otro pequeño cuento, los mismos que hasta esa fecha no eran publicados.

Ahora bien, Antenor Orrego, quien comenzó a dirigir a este joven poeta, se percató inmediatamente que sus versos y composiciones no tenían la trascendencia literaria de su anterior discípulo (César Vallejo) pero reconoció en él a un joven que sí tenía condiciones innatas para el trabajo narrativo y es por esa razón que lo tuvo cerca y así, Ciro Alegría, terminó convirtiéndose en uno de sus colaboradores más cercanos y en uno de los hombres de su confianza.De esta manera, Ciro Alegría descubre, gracias al filósofo Antenor Orrego, todo un mundo nuevo, donde temas o materias que antes eran sólo palabras o nombres a las que no había prestado mucha atención o que apenas comprendía, ahora aparecían en otra dimensión y con un valor indiscutible.

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